miércoles 25 de enero de 2012

¿Hay algo más terrible que gigantes mariposas negras?

Tantas injusticias, que una más poco importa. ¿La razón? Ni los perpetradores la conocen. No nos sobra el tiempo para andar haciendo tonterías, así que las que cometamos, deben ser bien sentidas, bien sufridas, y sobre todo, bien estimadas.

Empezamos los días de Febrero con un mal de estómago porque la luz roja no se enciende. O se enciende a medias, y luego se vuelve a apagar. Pensaba que lo de coger una buena partitura y sentarse al piano era el mejor remedio para estas cosas, pero de momento no encuentro ninguna que sirva, en el sentido menos artístico de la palabra. La estupidez puede llegar a cotas insondables, pero ¿qué se puede hacer cuando todas las demás puertas están cerradas?
Creo que tengo las palabras exactas:

"Ma camarade, mendiante, enfant monstre ! comme ça t'est égal, ces malheureuses et ces manoeuvres, et mes embarras. Attache-toi à nous avec ta voix impossible, ta voix ! unique flatteur de ce vil désespoir".

Amen para todos. Y cordura para mí.

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