Tardes tardes tardes, tristes tardes vacías rellenadas con el sueño de otras tardes.
Que triste, todo, si se piensa de la manera más triste.
Tú haces que sabes eso de sentir. No como sentimiento, tan de moda, sino como lo otro, lo que hacen los sentidos. Ya no eres humano, al menos, no en el significado más entero de la palabra. Eres... como decirlo. Eres lo que queda cuando a los días les quitas el café de las once, cuando al hola le quitas la hache, y todas esas cosas que nunca estuvieron de más.
Bailas, bailamos, en el círculo que se hace vicioso no por dar vueltas sobre sí mismo, sino por sobarlo tantísimo. Tengo curiosidad por saber lo que haces cuando llegas a casa y te quitas las gafas. ¿Acaso haces? Esperemos que las sábanas de tu cuarto jamás sean mi tentación.
Ay, que tardes más tristes. Si supiera pensar de otra forma...
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